Aquellos Credos Viejos y Sin Vida

August 15, 2013
PPV2 160 x 160

Script

Those Dry Old Creeds

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucritó al tercer día, conforme a las Escrituras.  1 Corintios 15:3-4

 

El industrial  Henry Ford solía decir que él sabía que la Iglesia era una institución divina porque, no otra organización tan mal administrada hubiera sobrevivido por 2000 años.  Pero yendo más allá de la sátira del enunciado de Ford, hay una porción de verdad en esa declaración.

Después de la resurrección, los seguidores de Jesús se quedaron sin organización, sin un plan organizado de crecimiento.  No tenían edificios,  ni líder,  tampoco un plan de juego.  Fueron casi quince años antes de que Pablo—aparezca en escena.  Qué los mantuvo juntos?  Qué les dio coherencia?

Juan, uno de los más jóvenes de los doce apóstoles, respondió en parte a esta pregunta al final de su vida.  El escribió, “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros” (1 Juan 1:3) Dijo simplemente que dos cosas fueron la base del acuerdo y el compañerismo: lo que han hecho, y lo que han escuchado, lo que empezó a ser transmitido de generación a generación.

Poco después de la resurrección de Cristo, hombres y mujeres de diferentes partes del mundo empezaron a preguntarse “Qué  es lo que creemos” Las respuestas a esas preguntas están expresadas en lo que llamamos los credos de la iglesia.

Uno de los primeros credos fue incluido en la carta de Pablo a los Corintios aproximadamente, 56 AC.  El escribió: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. (1Corintios 15:3-4)  Bastante simple: Cristo murió, El fue enterrado, y resucitó al tercer día.

Por algún tiempo, especialmente cuando alguien venía con creencias extrañas o con alguna herejía, los cristianos decían, “Un momento, nosotros no creemos en eso”. Esto produjo que las declaraciones de fe se extendieran.

Después de todo, qué es lo que usted cree?  Es un asunto de tremenda importancia.  Usted necesita saberlo.

Lectura basada en: 1 Corintios 15:1-9.