Disciplina y Obediencia

April 5, 2013
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Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.  Hebreos 5:8

 

Un recluta en el ejército, acepta la disciplina de la obediencia, jurando lealtad a su país y a su bandera.  Si no cumple las órdenes de sus superiores, paga un precio.

Existen otras clases de disciplina.  Las que tienen los doctores cuando deben levantarse de sus camas a la medianoche luego de recibir una llamada de emergencia, la disciplina del estudiante que se amanece estudiando, la disciplina que motiva a las madres a levantarse cuando sus bebés lloran.  Una es impuesta por otros, la otra es autoimpuesta por uno mismo.

Permítame preguntarle, “En qué lado se sitúa un Cristiano cuando se trata de obedecer lo que Dios nos pide?”  Es la disciplina de la vida Cristiana una disciplina voluntaria? O Dios le obliga a someterse, así como el severo sargento con sus subalternos? Antes de contestar, piense en lo siguiente.

Primero, recuerde que usted tiene voluntad propia.  Dios no le impone a seguir el camino de la obediencia, o  dejar el mundo atrás y llevar su cruz.  Jesús dice simplemente, “Sígueme!”  Es su decisión, usted escoge.

Algunas cosas deben aceptarse por fe, porque creemos que Dios sabe lo que es mejor para Sus hijos.  Confiar y obedecer.  De eso se trata la fe.  Pero existe algo más que debemos considerar.  Cuando Dios dice, “Haz esto y vivirás!” Es eso exactamente lo que significa. Algunas cosas no se pueden tomar en base a “Bueno, sería lindo si tú obedecieras.”

Al leer los libros de Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio, me impresiona ver cómo Dios repetidamente pide a su pueblo por una sola cosa, obediencia.  El obedecer fue difícil y en ocasiones no lo hicieron en su totalidad.  En otras, se rehusaron, asumiendo que ellos sabían más que Dios.

Un pensamiento final.  Jesús mismo enfrentó tareas difíciles.  Hebreos dice que El aprendió obediencia a través de sus sufrimientos.  El nos dio ejemplo y nos enseñó que la obediencia a Dios nunca será pagada con decepción.  Una vez que usted se convenza de que Dios sí conoce el futuro y lo que es mejor para sus hijos, el aprender a caminar en obediencia se convierte en un gozo, no en una carga. Piénselo.

Basado en Hebreos 12

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